Explorando el Encanto Histórico: El Barrio Judío de Ribadavia, Tesoro Monumental de Galicia

Enclavada en el suroeste ourensano, la cautivadora localidad de Ribadavia, cuyo nombre evoca sus raíces junto al río Avia, resguarda un tesoro del pasado en sus calles empedradas y vestigios hebreos: la magnífica judería, monumento nacional que nos traslada a una época en que cristianos y judíos coexistieron en armonía en este emblemático rincón gallego.

La historia de Ribadavia es un tapiz de acontecimientos que datan desde tiempos ancestrales. Entre los años 1065 y 1071, el rey Don García designó a Ribadavia, entonces conocida como «Burgo in Rippa Avie», como la capital del Reino de Galicia. Esta decisión, junto a la proliferación de monasterios en los alrededores y el aumento demográfico en la región, fue el caldo de cultivo para otro hito importante: en 1164, el rey Fernando II concedió a Ribadavia el Fuero Real, un documento legal que marcó un giro trascendental en la historia de la villa.

Estos factores, sumados a la relevancia vinícola de la comarca, culminaron en un auge económico sin precedentes en Ribadavia y propiciaron el florecimiento de una vibrante comunidad judía que se estableció en las proximidades de la Porta Nova, en el ala oeste de la muralla. Para el año 1386, la mitad de la población ribadaviense era de origen judío, llegando a sumar 1500 habitantes que se especializaron en el comercio del vino y en la administración de bienes y rentas.

En aquel tiempo, cristianos y judíos convivían cordialmente, incluso compartiendo algunos barrios. Sin embargo, con la promulgación del Edicto de Granada por los Reyes Católicos en 1492, llegó la expulsión de los judíos. Algunos optaron por convertirse al cristianismo para poder permanecer en la localidad. A causa de su rica herencia judía, Ribadavia se convirtió en uno de los destinos de la Ruta de las Juderías o Camino de Sefarad, junto con otras ciudades españolas.

El corazón del barrio judío de Ribadavia se extendía desde la Porta Nova de la muralla hasta la Praza da Magdalena, áreas en las que perdura su legado y se conservan vívidas huellas de la cultura hebrea. La importancia de este barrio es tan significativa que ha sido declarado Monumento Nacional, convirtiéndose en uno de los atractivos culturales y turísticos más destacados de la villa.

En el Centro de Información Xudía de Galicia, ubicado en el imponente Pazo de los Condes de Ribadavia en la Praza Maior, los visitantes pueden adentrarse en la historia de los judíos en Galicia a lo largo de los siglos. Allí se proporciona un mapa detallado que guía a los viajeros a través del casco histórico de Ribadavia, declarado Conjunto Histórico-Artístico en 1947, así como por la antigua judería.

El recorrido desde la Praza Maior hasta la muralla medieval implica un paseo pintoresco por callejuelas empedradas, explorando la antigua Rúa da Xudería, hoy conocida como Merelles Caula. Esta calle era el corazón del Barrio judío y se cree que en el pasado albergó una sinagoga. A lo largo de las calles y las viviendas sefardíes, se encuentran diversos símbolos como estrellas y candelabros en las puertas, y pórticos que alguna vez albergaron mercados para comercializar el vino producido en las plantas bajas de las casas.

Este patrimonio es especialmente notorio en la Rúa das Bodegas y en la calle de Santa Cruz, así como en la misma Praza da Magdalena, otro epicentro de la vida hebrea donde se erigía la principal sinagoga de la población, considerada por algunos historiadores como la única. Entre otras huellas del pasado judío se encuentran las tabernas y tahonas, como la icónica Tahona de Herminia, que recientemente cerró sus puertas de manera definitiva.

Uno de los eventos más destacados de Ribadavia es la Festa da Istoria, reconocida como Fiesta de Interés Turístico Nacional, que rinde homenaje al pasado medieval de la villa. Esta celebración incorpora elementos de la memoria hebrea, incluida la representación de una Boda Judía, entre otras actividades lúdicas.

La Casa de la Inquisición del siglo XVI, ubicada en la Rúa de San Martín, desempeñó un papel crucial en las actividades del Santo Oficio, un organismo vigilante de las costumbres y la vida de los judíos. Este edificio histórico es otro de los puntos destacados de esta apasionante travesía por el legado sefardí en Galicia.

Ribadavia, con su Barrio Judío, se presenta como un museo viviente de la historia compartida entre distintas comunidades en un pasado remoto. La belleza de sus calles empedradas y la riqueza de sus vestigios culturales nos invitan a revivir una época en la que la diversidad y la convivencia pacífica eran una realidad cotidiana en esta villa gallega. Hoy en día, explorar los rincones del Barrio Judío de Ribadavia es un viaje en el tiempo que nos conecta con un pasado enriquecedor y nos ayuda a comprender la intrincada trama de la historia de esta región de Galicia.

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